Feroces, y peligrosísimos tigrecillos. (Si, el título está en gallego, ¿y qué?)
Me encotraba hace unos días, revisando mis anitguos baúles de tesoros y de cuando iba al colegio (y si, vieron? un pirata medianamente instruido). Encotré algo que me había gustado mucho. Un informe, de unas 20 páginas, sobre las Bombas Atómicas. El informe lo hice con uno de mis mejores amigos, Qrisstian, y rescato de éste (del informe, no del Qrisstian) la última sección; donde hicimos un análisis de lo que podría llegar a pasar si una bomba atómica detonara sobre el Colegio Universitario Central, colegio al que asistíamos en ese entonces. Es interesante ver lo devastadora que puede ser; sobre todo para aquellos que vivimos en Mendoza y conocemos los lugares y las distancias. Realmente, da miedo.
Espero que les guste y resulte interesante. Terminamos el informe con una frase de Gabriel García Márquez. Disfrutad, mis asesinos tigres! (Tiempo de Lectura: No apto para Ácido ;)
Consecuencias de la explosión de un 1 Mt sobre el Colegio Universitario Central
Luego de describir en general los efectos de una explosión nuclear sobre una ciudad, tomaremos como ejemplo concreto los efectos que causaría la detonación de una bomba de un megatón sobre el Colegio Universitario Central, en el centro de Mendoza.
En un día claro, a 2.000 metros de altura sobre el C.U.C., se detona una bomba nuclear con un rendimiento de 1 Mt. Tomaremos el colegio como el punto cero de la explosión. Dos segundos después de la detonación, se forma una bola de fuego caliente y luminosa y una onda expansiva que toca la superficie del centro del lugar. La destrucción en gran parte del la capital se deberá principalmente a los efectos del calor irradiado y de la onda de alta presión que continuará expandiéndose por decenas de kilómetros.
Dentro de un radio de cuatro kilómetros centrado en el C.U.C. y durante 10 segundos a partir de la explosión, la presión sobrepasará los 10 psi, por lo que toda construcción quedará totalmente destruida y no habrá sobrevivientes. Ésta zona tendría como límites: hacia el norte, el zanjón de Los Ciruelos; hacia el sur, el Pte. Olive; hacia el este, el centro comercial Mendoza Plaza Shopping; y hacia el oeste, el estadio Malvinas Argentina.
Luego, para distancias entre 4km y 6km del punto cero y 15 segundos después de la detonación, las presiones alcanzarán valores entre los 5 y 10 psi, por lo que sólo quedarán de pie los cimientos y los subterráneos de los edificios. Las calles estarán cubiertas por varios metros de escombros y más o menos la mitad de la población que habita en este radio morirá principalmente debido al derrumbe de las construcciones. Quienes logren sobrevivir estarán heridos y necesitarán ayuda médica. Y los vientos que sigan a la onda explosiva tendrán velocidades de 300 km/h. Ésta zona de destrucción se extiende hasta el Zoológico, Luzuriaga (Maipú), Aeropuerto "El Plumerillo" y el B° UJEMVII (Guaymallén).
El anillo comprendido entre distancias de 6 y 11 kilómetros al punto cero sentirá, medio minuto después de la detonación, las presiones serán de entre 2 y 5 psi, por lo que las construcciones estarán gravemente dañadas y habrá muchísimos heridos. Es muy probable que los edificios que se mantengan de pie, se incendien debido al calor producido por la explosión, el cual también causará quemaduras en la piel de las personas. Éstas distancias, a partir del punto cero se extienden hasta Rodeo de la Cruz (Guaymallén), Gral. Gutierrez (Maipú) y el Pedemonte.
Finalmente, dentro del rango comprendido entre los 11 y 16 kilómetros el daño de la onda explosiva será menor en las construcciones, pero aproximadamente el 25% de la población resulte herida. éste último anillo llega hasta Corralitos (Guaymallén), Maipú y Luján de Cuyo.
Medio minuto después de la explosión, la bola de fuego deja de ser visible y al ascender a gran velocidad produce corrientes de aire que arrastran polvo y restos de las construcciones destruidas y forma el hongo nuclear. Una nube de radiactividad que contiene elementos activados durante la explosión y productos de la fisión del uranio, ascenderá hasta unos 20km del altura y luego será dispersada por el viento para volver a caer lentamente sobre regiones alejadas del punto cero.
La radiación inmediata es letal para aquellas personas que se encuentren dentro de una radio de 3km del punto cero, pero esta zona, que ya ha sido totalmente devastada por los efectos de la onda de presión y del calor, por lo que de todas formas, no hay sobrevivientes. Dentro de un área de unos 1000km cuadrados alrededor del C.U.C. y durante uno o dos días después de la explosión, caerá lluvia radiactiva, en forma de polvo o granitos de tierra que emiten radiación espontáneamente. Los niveles de radiación sobre un área de 2.600km² (hasta 29km de radio, es decir, Palmira, Cacheuta y Agrelo) serán letales para las personas expuestas sin protección, ya que recibirán una radiación de 900 rads. Dentro de una superficie de 10.500km² (a 57km del pto. cero) , la dosis de radiación recibidas por individuos no protegidos durante, los primeros días que siguen a la explosión llegará a unos 100 rads. Tal vez esto no causará la muerte inmediata pero si aumentará gravemente la incidencia de cáncer y anormalidades genéticas de la población.
En éste caso, éstos efectos se harán sentir en zonas que llegan hasta Potrerillos, el límite con San Juan y Santa Rosa, o incluso más lejos dependiendo de la intensidad y dirección de los vientos.
El número total de muertes después de una explosión como la descripta, dependerá de muchos factores: la densidad de la población en las cercanías al punto cero, la hora del día en que ocurre la explosión, las condiciones atmosféricas, y otras más difíciles de precisar. Para una ciudad muy poblada se estima que 500.000 personas morirán inmediatamente, quedando un número similar de heridos. Hay, que recordar que debido a la destrucción reinante no se puede esperar ningún tipo de ayudas de bomberos para sofocar los incendios que se declaren, ni de personal médico para rescatar heridos. El tránsito por las calles será imposible (no será fácil reconocer lo que antes era una calle) y seguramente los hospitales habrán sufrido el mismo daño que el resto de la ciudad. Tomando éstos factores en cuenta, el número de víctimas podría llegar al millón de personas.
Queremos para finalizar éste informe, darles a conocer unas palabras dichas por G.G. Márquez en 1986 dirigiéndose al mundo, aludiendo a la gran e inútil cantidad de armas nucleares existentes:
"Desde la aparición de la vida visible en la Tierra debieron transcurrir 380 millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros 180 millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa, y cuatro eras geológicas para que los seres humanos —a diferencia del abuelo pitecántropo— fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y de morirse de amor. No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso multimilenario tan dispendioso y colosal, pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón."